Nuestro futuro depende del grado de comprensión que tengamos del Cosmos en el cual flotamos como una mota de polvo en el cielo de la mañana
Carl Sagan
Felicidad
-¿Dónde la habré dejado? -.Se preguntaba todos los días al despertar … pero no lo recordaba. Había buscado por todos lados, huecos, recovecos y esquinas, incluso recorrió medio mundo en su busca. Un día se le ocurrió que quizá alguien la tuviese, ¿Y si la habían cogido por error? Así comenzó a preguntarle a todas y cada una de las personas con las que la había compartido, pero nada, seguía sin aparecer.
No era la primera vez que la había perdido. Una vez pensaba que la había dejado en unas botas preciosas que había estado ojeando meses atrás; otra vez creyó habérsela dejado en el mejor viaje que había hecho en su vida…
- La tiene él!-. Estaba decidida, ¿Quién iba a ser si no? Era perfecto en cualquiera de los sentidos, tenía que tenerla. - La tienes tu ¿verdad?, Sí! Seguro! Lo veo en tus ojos…- De esa manera abandonó todas y cada una de las demás cosas que tenía; había encontrado aquello que tanto deseaba.
Llegó el momento, el día y la hora. - Dámela- . Pero poco tiempo después desapareció de nuevo, había volado hacia otro lugar, quien sabe dónde…

Para aquellas personas que en algún momento de su vida han dejado su felicidad en algún objeto o persona cuando deberían haberla tenido siempre consigo…
Condenada a la soledad…
Era la hora de entrar a la sala de juzgados. Carol permanecía con su familia, agarrada del brazo de su madre cansada, ya que no había podido dormir en varias noches. Todos estaban nerviosos, jamás se habían visto en una situación así, pero intentaban disimularlo ante el ambiente de tensión que abundaba por esos pasillos.
Madre: Todo saldrá bien. Ya lo verás, hija…
Carol: Te quiero ¿vale, mamá? Espero que no se te olvide nunca…
Madre: Yo también te quiero; pase lo que pase… sé que eres inocente.
Carol: ¡Yo no hice nada, de verdad! ¡Te lo prometo! - Se echa a llorar en brazos de su madre-
Madre: Lo sé… hija… yo lo sé…
Carol: Pero papá… él…
Madre: Él también piensa y te quiere tanto como yo. Deberías saberlo.
Carol: Jamás se lo dije…
Madre: No hizo falta… . Entremos, no podemos retrasarnos.
No había muchas personas pero hicieron bastante ruido al entrar. Todos se sentaron sin dudar, como si se hubiesen organizado los sitios. Poco después se hizo el silencio. La voz del juez, grabe y seca, fue la encargada de acabar con él.
Juez: Hoy, 24 de diciembre de 2015, se inicia el juicio por la demanda en contra de la Srta. Carol de Capuleto… Acusada por el robo de centenares de sonrisas, abrazos, lágrimas y lo que es aún más importante, un amor que nunca se atrevió a confesar… A si bien… el fiscal puede proceder…
El juicio se alargaba, quizás más en el tiempo de Carol que el tiempo que contaba para el resto del mundo; entonces el fiscal la llamó para que subiese al estrado.
Juez: Que suba al estrado la Srta. Carol de Capuleto.
Carol: -se sienta triste y nerviosa y hace el juramento típico.-
Fiscal: Bien, la pregunta será directa y sencilla… ¿Cómo se declara ante los cargos de los que se le acusan?
Carol: !Inocente! por supuesto…
Fiscal: ¿Segura? Quizá no recuerde todas aquellas veces en las que hizo llorar a su hermana…
Carol: Era solo una niña, son cosas que pasan… nunca lo hice con mala intención…
Fiscal: ¿Y en las que no mostró el respeto que debía a su madre?
Carol: Pero pedía disculpas luego…
Fiscal: Miente… recuerde que está bajo juramento… ¿Qué puede decirme acerca de su padre?
Carol: Yo… aprendí la lección, en parte era culpa mía… -solloza-
Fiscal: A si que lo admite…
Carol: ¡No! ¡No he dicho eso!
Fiscal: Entonces no me queda más remedio, aunque se de buena tinta que no le gusta hablar de …
Carol: - Antes de que dijera su nombre- ¡No! ¡Él no!
Fiscal: Mmm… ¿Se altera Srta. de Capuleto?
Carol: Es… muy especial para mi…
Fiscal: Pero nunca lo demostró ¿no es así? ¿le falló?
Carol: Yo siempre le he querido, y aún lo sigo haciendo, pero yo no era ni soy nada para él, tenía que olvidarle.. ¿no? aunque sea una gran mentira… Él tenía otras prioridades…
Se hicieron horas los minutos, y minutos los segundos… y aunque el juicio duró menos de lo esperado las horas parecieron años. No mejoraban las cosas para Carol y finalmente llegó la hora del veredicto.
Juez: […] y por todo ello se declara a la acusada… - una gran tensión inundó aquellas cuatro paredes - Culpable, siendo condenada a la soledad para el resto de sus días…
Comenzaron a salir todas las personas, cabizbajas sin hacer ningún ruido en comparación con el que se había producido al entrar. Ahora la madre de Carol se sostenía del brazo del padre, jamás volvería a ver a su hijita. Sus amigos habían perdido parte de ellos mismos… ¿Donde quedarían sus sonrisas? no, ya Carol no volvería a sonreír. ¿Y qué pasaría con… bueno, él ? Él no había estado presente en todo el juicio…
Ahora Carol no volvería a saber nada de la amistad, sus padres la olvidarían poco a poco para superar la pérdida, ¿Para que quería ahora la libertad si no podía compartirla con nadie? El mundo se volvió gris, y Carol lloraba desconsoladamente sin nadie que la apoyara. Hora de irse, ¿Donde irá Carol? ya no tiene hogar, bajaba las escaleras, lentamente, sin prisas, no tiene donde ir, no tiene con quien hablar… Volvió su cabeza, impulsada por una absurda necesidad y allí estaba él. Tan despistado como de costumbre, con otros millones de cosas en la cabeza, ¿estaría ocupado con aquella muchacha otra vez?
Parecía que la buscaba, preguntaba entre la multitud. - ¡Ey! ¡Espera! - Sus ojos se encontraron con los de Carol. Los ojos de ella estaban tristes y los de él confundidos pero seguros de sí mismo. Él inspiró media sonrisa, aquella que tanto le gustaba a Carol. -¿Qué tal el juicio?- Una lagrima resbaló por su mejilla que él cogió antes de que cayese.
Carol miró sus ojos color miel por última vez, hizo una respiración profunda ¿le diría lo que sentía? No, Carol echó a correr, las nubes cubrieron el cielo y una tormenta se apoderó de las calles…
Ranking de cosas difíciles: Adaptarse a los cambios.
Esta tarde me he puesto a ordenar papeles. Tenía que estudiar, y como de costumbre cual quier cosa por pesada que sea se vuelve más interesante cuando de estudios se trata.
Y entre papel que guardaba y otros tantos que tiraba me encontré con algunos dibujos. Nunca se me ha dado bien escribir y mucho menos cantar a si que siempre ha sido el dibujo mi método de escape. Entonces apareció ese dibujo simple pero hecho con mucho cariño, que una vez pensé en darte y me acordé de ti.
Ahora… bueno, tu ya no estás y a mi no se me dan bien los cambios.
Reflexiones
Hay muchas cosas que no nos enseñan en la escuela.Tantas, y tan importantes. Los profesores se encargan de que aprendamos y entendamos ciertas asignaturas, información que debemos saber para de una manera u otra usarla en el futuro. Pero ¿Quién nos enseña a ser felices? nadie… la vida misma, caer y levantarse, hasta darse cuenta de que esa piedra que nos hace caer se puede evitar, apartarla de nuestro camino. A veces somos nosotros quienes nos ponemos obstáculos inconscientemente y por ello tropezamos y caemos una y otra vez.
Es mentira pensar que estamos solos cuando aprendemos a vivir. Ahí estás tú, sí tú… y tú también… y cada persona que te descubre un poco más de ti mismo. Cada camino que se cruza con el tuyo, caminos que pueden o no continuar contigo, pero ahí están. Cuando ríes, lloras, te enfadas…siempre. Así, cuando estés triste, recuerda que no estás solo.
Pero solo tú puedes elegir, porque, realmente, nadie te hará sentir mejor que tú mismo.
